Lindo no, llámame machote

“Oye, ¿vienes a ver el fútbol?”. ¿Cómo?. “Eso”. “¿Perdona?”. ¿Vienes a ver el fútbol? “Esto, he quedao”. “Ya”. “Ehhhh”. No quiero malinterpretar a nadie, pero creo que me han echado los tejos cuando he ido al chino a comprar provisiones. Tres litros de cerveza, avellanas, kikos, patatas al jamón y más avellanas. ¿En cuál de los ingredientes de la cena ha intuido el chaval que podría acompañarlo?
Sería la colonia, que se la he pillado a mi hermano. O el modelito chulo-playa. Y si es por, ¿las sandalias? No me vuelvo a poner la camiseta del pato lucas. Me pasó con una camisa blanca en la feria. Desterrada. Una temporada me dio por poner en el móvil la de macho, macho, machoman, ahí sí me podían haber pillado en un renuncio. La cambié por la que llevaba por defecto, la de Sunday Morning de Motorola de toda la vida. Fría y neutral, sin ambigüedades.
Bastante disgusto le daría ya a mi padre si, de dos, hacemos pleno. No, no, no, mucho taconeo es lo que él quiere en casa. “¿Qué, y de novia como andamos?”, pregunta de refilón y como haciéndose el despistao, inquieto ante la perspectiva del fin del clan, el acabose de siete generaciones de Antonios primogénitos, el festival plumífero en futuras cenas de navidad. “Bien, padre, bien, ahí vamos, intentando engañar a alguna”. Tranquilidad, patriarca, no metamos presión al delantero centro.
Recuerdo la vez que me ayudó a mudarme. Iba a un piso de desconocidos y cuando llegamos, un chaval muy atento y dos en pijama en el sofá. Me sobraba uno en las presentaciones, porque yo era el tercer hombre de aquella casa. De bienvenida, habían preparado la cena. “¿Hay cerveza”, preguntó mi padre. “No, agua”. Mi padre me miró y me dijo “llévame a un bar”. Cenamos y cuando subí, los dos en pijama no estaban. El piso estaba demasiado limpio.
Me quedé hablando con el otro y a la pregunta de “haremos mogollón de fiestas con tías ¿no?”, sonrisa y respuesta aclaradora. “Ah, bien –las neuronas conectan rápido- ¿y estos dos que estaban aquí? “No, ellos no”. Le creí, pero me mintió. Al menos nunca me despertaron. E incluso me reí, no sólo cuando le acompañaba a los bares de ambiente a ver si encontraba novio y yo no distinguía los baños de los cuartos oscuros y me aguantaba las ganas así explotara, sino sobre todo cuando llegó a los meses un nuevo compañero. Cenando los tres y éste que le suelta “oye, que no sé si tendrás algún problema pero yo soy gay.
El otro, mi misma cara nueve meses atrás, instintivamente me mira, imaginándose una supuesta tercera pata coja, o palomo cojo, del trío. No le inspiro confianza, lo sé, y juego, partiendo en pedazitos el solomillo, minucioso. No se atreve a preguntar, no está bonito salir corriendo sin mirar atrás. Políticamente incorrecto. Sufre. Una mirada tonta, falsa lascivia, mi silencio eterno, acojonado lo tenía. Demasiado cruel para un recién iniciado. Al rato, le tranquilicé.
“No te preocupes, lindo, yo soy tan machote como tú”, estuve tentado de decirle para seguir con la coña, pero había que pagar la mensualidad y tiré por preguntarle de qué equipo era. Ufff, respiró. A ningún gay le interesa el fútbol. Y yo esta tarde, al comprar chucherías, ya lo sabía, ladrón.

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4 Respuestas a “Lindo no, llámame machote

  1. Tanto reafirmarte en heteroxesualidad, que me suena a Rajoy con lo del centro… Excusatio non petita! Ay, Fuentes, cómo hemos triunfado en el congreso del PP. Con ese Acebes que nos fue a saludar, con ese Arenas que ya es campeón de verdad, con ese Astarloa ventilando la sala de prensa y con todas esas mujeres que ahora dirigen el PP. Te habrías quedao muerto, la Cospedal es de las que a ti te gustan… Y tú mientras en Rota matando ratas!! (Ya te contaré lo que me pasó con una en mi pueblo, que ahora se me revuelve el estómago) Bueno, que te tenemos que contar las anécdotas del Congreso, así que vamos a quedar, machote. ¿El Lunes 30? (Caraveneros del PP, decid algo, que en realidad Fuentes me manda a mí a convocar a la gente, como siempre, para no quedar él de sociable…)

  2. Quise decir heterosexualidad, que me he puesto nerviosa con esto de volver al olepapa!!!

  3. Quizàs antoñito a ti te hubiera gustado más lo que me pasò a mi. Compartì piso con una chica que al poco tiempo se echo novio y decidiò traerselo a casa. El tio en cuestiòn salìa tarde de trabajar y ademas tenia insomnio por lo que rondaba por la casa de manera sigilosa. Miedo me daba salir de mi habitación, sobre todo si estaba oscuro. Para evitar cualquier tipo de confusión, cuando por la noche iba al baño tenìa que gritar ” soy Inma, soy Inma voy al baño”, no fuera a ser que intentara descargar conmigo su pasiòn……

  4. Otra vez me ha colgado el ordenador, espero que no salga duplicado mi comentario. Sólo quería decir que, como siempre, me apunto a la quedada de los ‘lobos’. Ojalá esta vez no se desconvoque, tengo ganas de ver a toda la ‘manada’. Nos hemos acordado mucho de vosotros en el Congreso del PP. ¡Vaya espectáculo! Si queréis saberlo todo, no faltéis el día 30.

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