Verso suelto

Hay días que no rimo ni conmigo mismo.
Con este calor es imposible dormir a una hora razonable. Gracias bares, por estar abiertos los lunes muchas horas después de que salieran los lunnies (yo me identifico más con Casimiro, más naranjita). Concilio el sueño y sólo un instante después, el despertador. Era la noche más corta del año, y tanto.
Como si hubiera desayunado una tortilla de sedantes, salgo a la calle dirección Consejo de Gobierno. Doce de la mañana: 35 grados. En el orden del día, un plan de vivienda archipresentado y la reforma del algodón, ay, como mi almohada, pienso. Lo siento, huelga de bolis caidos, hoy no suelto tinta cual calamar.
En la última semana de junio, estoy en reserva y sólo queda gasolina para llegar al garaje. Vacaciones en julio. A medio gas en agosto y despertaré en septiembre. Va a hacer un año que cambié de curro, mañana me lo recordará mi cita con Hacienda, y el verano pasado apenas rasqué días libres. Y los que tuve, cambié la urta por el choco y me los pasé borracho en Huelva.
Hoy no estoy pa nadie, hoy no estoy pa ná, cantaba Raimundo. En el curro, a comprarle motos a los políticos y a intentar descifrar qué quieren decir. Problemas con el debate de financiación autonómica. “Que se los folle un pez polla y no les pague”, le digo a la compañera que duda por dónde tirar. No sé si es de Quevedo o de Espronceda, hoy me ha dado la vena poeta.
¿Y por lo demás? Cupido es un pájaro borracho. Qué risas la de las compañeras con el libro que han llevado a la redacción, las definiciones de los peques de las cosas de este mundo, con una mirada más simple, y sobre todo más verdadera, que la de los adultos, sobre todo los que se dedican a la política. Tan solo por verlas reír, merece la pena haberse levantado.
Y esperanza pepera, pero no por la madriles, sino en encontrarnos los carabineros el lunes, unos más coloraditos que otros, y a ver si no hay boicot ni huelguistas. Así se nos pasará el desconsuelo a lo que nos hemos quedado en tierra. Pasar la pena con las aventuras de algunas en árboles frondosos o las experiencias de presuntos violadores nocturnos en pisos de estudiantes. 
Con esa ilusión, nada de escribir los versos más tristes esta noche, Neruda, que no hay tantas estrellas. Tan sólo hace mucho calor, me a-rrimo al ventilador y uno unas letras con otras hasta que se mezclan en rima asonante, con ritmo, juntas, no revueltas. Sin violar el verso.

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3 Respuestas a “Verso suelto

  1. ¿Qué te pasa Antoñito? ¡estás decaido! Bien es verdad que esto de la ola de calor africana nos tiene un poco ‘aplatanaos’ y más si no tienes aire acondicionado en casa (luego bien que lo apagas en la redacción y me dejas frita, aiiinnnns). Creo que todo es síntoma del estrés post y pre-vacacional, en tu caso, pero no te preocupes que ya has entrado en la cuenta atrás y aunque este año no quieras ver los ‘chocos’ ni de lejos puedes pensar en el pasado verano por las playas onubenses pa’ ir echando el tiempo atrás. ¡Ánimo! y tómatelo con humor. Esta tarde te toca a tí reirte con el libro de estos enanos cachondos que tenemos por aquí.

  2. Antonio, ánimo, chaval y si te sirve de consuelo en Córdoba hace la misma caló. Ofú, qué ganas de tirar para Punta Candor para darse un remojoncito!!!!!!!! Un beso

  3. Allí que me iría ahora mismo, marzo, espero verte pronto, en agosto, o en julio, o en el mes que quieras. un beso

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