Cámaras, luces.. mariposas

Este blog cada día está más colorido.

Hoy no cabía una sombrilla en la playa, literal, a pesar del levantazo. Se nota que han llegado los vikingos. Respeto y quiero que respeten mi burbuja, diez metros de distancia por lo menos a cada lado, por detrás y por delante, y nada de chiquillos mojados pasando cada dos por tres empapándome el periódico. El levante me pone de los nervios.
Me pongo a andar, lo menos diez minutos, y doy con un terrenito semivacío. Aterrizo, desplego el Marca, me pongo el mp3 con lo último de los Lori Meyers y soy feliz. Con el sopor, me quedé dormido, y al levantarme, el marca ya iba por Betanzos, provincia de A Coruña, y no estaba solo en mi espacio.
A menos de cinco metros habían posado a mi lado un par de chavales, fornidos, de ésos de anuncio de yogur, aceitosos, aunque uno rapado, con barba y sin depilar, en plan oso. Empecé a sospechar por la manera en que se ponían protección solar el uno al otro, con unas manazas que se llegaban a la espalda ellos solos fijo si quisieran. Yo me despellejo vivo antes.
Llaman al móvil, una amiga. “Dónde estás”. “Ya he llegado, en la playa”. “¿Dónde siempre”. “No, hay mucha gente, un poco más adelante”. ¿Cómo más adelante, para el hotel”. “Sí, pero no creo que esté mucho tiempo”. “En la zona gay ¿no?, voy para allá”. Me cuelga sin que pueda preguntarle ¿cómo que zona gay? Sabía lo de los bares, ¿pero también hay reservados en la playa? Miro para los lados, esta chica se ha confundido, aquí solo están ellos y yo, no tiene pinta de… bueno, qué más da.
Ya el otro día intenté quitar una pestaña de dentro de un ojo, una cosa nueva que he aprendido, y me soltaron “pero vaya soplo mariquita, más fuerte que así no va a salir nunca”. La próxima tiro la casa, como el lobo, y tiene que ir a buscar la pestaña, la pupila y hasta las cejas donde el marca.
Todo esto me ha recordado la primera vez que me acosté con un tío. Era universitario, ya se sabe, y en primero de carrera nos mandaron a hacer cortos de cine por grupos. La temática general de los pijos de la clase era el rollo de drogas, sexo y rock’n’roll, pero como eso lo teníamos muy visto, quisimos hacer algo gracioso. Y allí que Reyes, hoy pincha del Jackson, se inventó una historia donde se sacase partido a que, de diez, dos eran pelirrojos.
‘No nos comemos ná’, título de aquella joyita que gracias a los dioses hoy estará descatalogada, comenzaba con Santi despertándose, apagando la radio, mirándose en el espejo del baño, comiendo cereales en el salón, todo un coñazo hasta que aparecía mi dedo de llamar a la puerta en primer plano. Conmigo ya en escena, es tontería negarlo, la trama ganaba en acción porque yo, con mis gafas pasti y mis patillas pelúas, le decía a Santi eso de “oye, vámonos por ahí a ligar, ¿no?”
Música muy fuerte, roquerita, cortinilla de estrellas y ahí que se nos veía a los dos demonios coloraos camino de la facultad de Farmacia. Primero lo intentábamos, ya no me acuerdo si él o yo, con una estudiante, la Susana vamos, pero llegaba el novio, el Jose vamos, y se iba con él. La siguiente escena era en un parque, nos acercábamos a dos tías y eran lesbianas. Qué lote se pegaron. La tercera en la cola del cine Avenida, yo le daba un cachete en el culo a la Tere, ella se daba la vuelta y le pegaba la hostia al Santi. Ésta la repetimos unas cuantas veces, con la guasa, hasta que sendos mofletes estaban a punto de estallar. Y en la cuarta, le entrábamos a una tía de espaldas y al darse la vuelta era un tío, el Juanjo, que era un hevilongo al que le habíamos puesto faldas.
El relato volvía al principio, al mismo cuarto donde se había despertado Santi, pero al sonar el reloj se veía un bulto a su lado que, segundos más tarde, sacaba la cabeza para dar a conocer su identidad. El bulto era yo, claro, con cara de vaya nochecita, Santi sonreía, me cogía de la cabeza y volvíamos a meternos bajo el endredón. La historia terminaba con un primer plano de nuestros pies haciéndose arrumacos y la canción what a man loves a woman.
Pero lo verdaderamente sustancioso de aquello fue el making of. Como con todo en la facultad, los trabajos se terminaban tocando la bocina, y en el caso del corto no iba a ser para menos. La escena de cama se grabó a finales de junio, en un cuarto cerrado para que la luz no deslumbrase a la cámara, y con dos tíos en calzoncillos que tenían que meterse sudaos debajo de un nórdico a darse apretujones. Si hubiera sido con una tía, así hubieran puesto la calefacción si quieren, pero en el caso que se nos presentaba, ni a mí ni al Santi nos hacía mucho chiste aquello. “A mí ni me roces”, “te podías haber duchado tío” o “echa para allá el aliento que me vas a poner moreno” fueron de las frases más románticas que se dirigió la pareja las cerca de dos horas de pasión mientras el “equipo” se descojonaba.
Ni siquiera cedimos a quitarnos los calcetines para la escena de los pies. Ni locos iba a haber contacto corporal y allí si hacía falta se moría uno de calor por el séptimo arte, pero con los calcetines puestos y las burbujas intactas.
“Ya estoy aquí”, por fin algo de presencia femenina. “Me parece genial, si se quieren, que más da, que se besen aquí en la playa o donde quieran, hacen una pareja superbonita”, decía la loca de mi amiga. Sigo sin entender cómo alguien puede acostarse con un tío. Antes con un nido de abejas que con mariposas, pinchan menos, pensaba yo a todo esto.

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5 Respuestas a “Cámaras, luces.. mariposas

  1. Gracias por conseguir que sonría aunque sea un poquito en estos duros días…

    Para mí son malos tiempos para la Lírica, pero para ti… parece ser que no 😉

    No cambies nunca!!!

    Saludos

  2. Aclaremos las cosas: si no ibas a leer ni un periódico, ¿cómo es que el primer día ya vas con el Marca bajo el brazo? ¿Acaso los diarios deportivos no los son? Proceloso debate, me temo. Otra: ¿la primera vez que te acostaste con un tío? ¿Y cuántas más, pichita? Y finalizo: si la escena eran vuestros piececillos tocándose en la cama, se supone que desnudos, ¿qué leches hacíais en calcetines? No me pone, la verdad. Un besito.

  3. Olepapa!!! que me he sacao el carné y como has cambiado la redacción por un pedacito de arena gay pues te pierdes el cafelito al que voy a invitar a las nenas y los bekis, ea! Que disfrutesss

  4. Amigos todos:
    Por fin el calor parece que da una tregua, que a más de uno se le estaban fundiendo los fusibles. A ver… la literatura deportiva es un género periodístico de ficción, nada más hay que recontar al final de verano cuántos fichajes se produjeron de los que se anunciaron. Es aún más falso que el recuento de promesas electorales. Y la segunda vez, y última, que me acosté con un tío fue un enero con un frío de cojones en casa de unos colegas de fuera, en el que yo me enrosqué cual canelón en el endredón y mi amigo se quedó como un pajarito al lado, con la ropa puesta, y los dos con los calcetines puestos, por supuesto, con protección.

    Y a partir de hoy comenzaré a mirar a los dos lados antes de cruzar la carretera, nunca se sabe por dónde puede venir el peligro. Estírate, que ya te han relevado los nuevos bekis, e invita a unas magdalenas de esas ricas del diario que a todos nos gustan. Besos.

  5. Este post se podía haber titulado algo así como ¿Dónde estabas tu el Día del Orgullo Gay?
    Me ha emocionado esa referencia la preciosa villa de Betanzos!

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