Ole Aita (Parte II, el problema vasco)

Abrochénse los cinturones. Viajamos al País de Nunca Follar… hasta que se folló. 
Cartel en una tienda en el Boulevard de San Sebastián

Cartel en una tienda en el Boulevard de San Sebastián

“¿Qué te vas al País Vasco? Ten cuidado, a ver si te pillan los etarras”. Veía muy poco probable ser objetivo terrorista, sería cuanto menos curioso en los informativos, “atentado contra un gaditano que no pagó el impuesto revolucionario de las tortillitas de camarones”, pero los tópicos calan en la mentalidad colectiva y sólo el tiempo, como los amores aciagos, borran las huellas del pasado. Y muchos vascos aún pagan el peaje de una desgracia que les azota sin haberlo elegido. Hay más de un camino, por fortuna.

Señalizaciones con motivos locales en el muelle pesquero de Guetaria

Señalizaciones con motivos locales en el muelle pesquero de Guetaria

Ya la Policía nos tenía arrinconados en las pasadas Colombinas de Huelva a Jon, de Mendaro (Guipuzcoa) y a mí. Esperabamos en la cola del baño, tan tranquilos, y vinieron a separarnos por no se qué motivo aún, pensarían “oh, dios mío, se han juntado los etarras y los del IRA, de ésta no nos libramos”.
Pero quizá a una ciudad tan cosmopolita como San Sebastián no lleguen tanto las presiones nacionalistas como en los pueblos, y salvo las típicas banderas de retorno de presos y semejantes, y el no poder cantar a tu gusto si te apetece el ¡Yo soy español¡ de la victoriosa selección por parecer un provocador, es preferible dejar de lado el tema como si en una familia un hermano te sale oveja negra. “Sí, lo sabemos, pero mejor lo hablamos luego”.
El verdadero problema de Euskadi se encuentra en el apareamiento. ¿Cómo se reproducen? ¿Por esporas?, pensaba en los primeros días, cuando desconocidos me admiraban por ser del sur y me preguntaban “allí las tías son más abiertas ¿no?”. No los podía desilusionar, “sí, son todas unas frescas”, y me miraban con cara de “lo sabía, no todo está perdido, las puertas del cielo están abiertas” y se prometían que, algún día, conocerían el Edén. Digo yo que, con tiempo y esmero, esos chicos ligarán a una encantadora compatriota. Eso sí, una y que te dure, porque volver a la batalla en un terreno tan minado conlleva riesgo de inmolación.
Pero como muyahidines del amor, hay que seguir lanzándose a piscina vacía. Y no es nada fácil conquistar a una vasca, estrechas según el manual, al igual que las andaluzas alegres y simpáticas. Si hasta las extranjeras que allí llegan reproducen el discurso de “hola que tal, me llamo fulanita y tengo novio”, tatuado en la frente como un repelente para el lobo que les aceche. Imagino que requerirán de su tiempo, y no sólo del que lleven bebiendo en la noche.

Agradables conversaciones en el Peine de los Vientos

Agradables conversaciones en el Peine de los Vientos

La principal diferencia, así por generalizar, es que no dan juego. Mientras aquí una treinteañera medio mona se queda con un tío como quiere buscándole las cosquillas, allí el macho debe perder la vergüenza y darlo todo para cogerle la mano. A los meses, claro. Una chica despierta e inquieta me decía: “es que quiero ser más abierta, relacionarme más con la gente”, “mira, allí nos tocamos mucho, somos muy sobones, hablas y comunicas con el tacto” y entonces posó su tímida mano sobre mi hombro mientras me hablaba, con la misma naturalidad que las posados de la Obregón. “Ensaya, hija, ensaya”, le recomendé.
Y a lo largo de la noche se fue desperezando del letargo hasta que devoró con sensualidad a una presa, justo lo que le recetó el Doctor, con mayúsculas. Y entonces sonaron las trompetas de los ángeles porque en Euskadi se folló.
Los demás nos quedamos para las serenatas al esconderse la luna. A algunos les robaron los corazones, “devuélveselo que le hace falta para seguir viviendo”, mientras cantábamos arrodillados un Toc, toc, toc a la espera de que se abriera una puerta celestial. Pero ésas son las puertas más complicadas, las que se tienen que abrir desde dentro…

a saber en qué pensariamos...Próximo cartel de Jazzaldia, fijo

A saber en qué pensaríamos...

Unos volvieron a preguntarse por el camino que han tomado y otros, horas más tarde, que habíamos visto luces cuando los faros estaban rotos, por fin pudimos decir “ya no te hagas más la estrella, porque has dejado de brillar en mi cielo”.
En fin, vivimos en tiempos de crisis, pero como de todo, se sale, salíos.

Próximo capítulo: a falta de sexo…el deporte

Anuncios

Una respuesta a “Ole Aita (Parte II, el problema vasco)

  1. Que sepas que un bilbaino se quedó el mes pasado a cuadros al ver las cajas de 24 preservativos en el Corte Inglés del Duque… Que de eso no había por su tierra, que allí eran de 12… Envidia de tu visita a Donisti

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s