G-n-l (sms2)

A veces soy tan fácil que me indigno conmigo mismo.
“¿A Córdoba un sábado en pleno mes de julio? Bueno”. Qué fácil se me convence. Ahí voy estrenándome en el Ave como la gente importante camino de un certamen literario, del que no pienso escribir un comino. Es lo que tenemos los stars, lo vemos fácil si nos dicen billete pagado, hostal enfrente de la Mezquita y barra libre de salmorejo. Un taxi negro me deja nada más apearme de la estación enfrente de la fundación donde Antonio Gala apupila a los que son, dicen, las promesas noveles de la literatura.
“Aquí está el tío”, brindo al público entrando por la puerta del teatrillo. Me miran 20 viejos y pasan. Me he equivocado, seguro, este taxista cordobés y gente de bien no puede ser, yo venía a un cachondeo juvenil, literario sí, pero cachondeo, con sus poetisas liberales e, insisto, cachondas. Era tan joven que aún confiaba en la literatura. Nada, allí la generación Z estaría de resaca. Me acogió un tal Eloy, rocabili que me pegó una brasa con su libro que ni yo con mi blog años más tarde. En las Tendillas pasa el tiempo tan lento.
Jornada vespertina y más escritores. Algo aprendí, no confíes nunca en la literatura femenina. Menos mal que a última hora vinieron los SFDK (Siempre Fuertes De Konciencia) a un taller de rapear, y los presentes improvisamos unas letrillas para reírnos un rato.
Al terminar, nueve de la noche, me veía to Tristofer metío en la habitación del hostal hasta que saliera el Ave de vuelta. Pero la desesperación a veces es el camino a la solución. Vi de lejos a Juanma. Lo conocía porque un año antes ganó un premio de poesía a sus veintipocos añitos y había salido en todos los periódicos. También fui a su rueda de prensa.
“Oye, tú eres Juanma, ¿no?”. “Sí”. “Pues dime que esta noche nos vamos de marcha, no hace falta que rime con nada”. Fuimos a cenar y me contó que había mucha gente joven en el cursillo, llevaban tres días de certámen en la barra de los bares y que a quién se le ocurría ir a las conferencias. “Perdona, soy nuevo en este mundo, pero veo que es igual de borracho que los otros mundos que conozco”. Dentro de la programación, del sábado destacaba el concierto de SFDK, así que cogimos río arriba hacia la carpa.
“¿Y toda esta gente es del certamen?”, por fin el chavaleo. “¿Y está una chica que ha ganado el concurso de sms?” ”Estuvo ayer, impresionante, la dejé anoche con un tal Paco, periodista de Sevilla, ¿te suena?”. “Y tanto que me suena, la misma canción, siempre llego tarde”. Adiós a la gimnasia, voy a levantar unos vasos a la barra.
Para las manchas de mora, amoralidad, o sea, cualquier amor es bueno. Apareció una chica de Villarrobledo que me contó su vida hasta que dije “vámonos” y ella dijo “venga”. Cogí camino de la puerta, pero me paró una voz conocida, no de hace mucho tiempo. Mi salvador, ahora absolutamente prescindible. “Ey, ¿adónde váis?”. “Esto, mira Juanma, gracias por todo, un tío genial, eh, buena gente de verdad, te deseo mucha suerte en el futuro, cuando seas famoso acuérdate de los amigos, pero hasta aquí duró, adiós chico, un placer”, le tendría que haber dicho, pero se me encaramó y me lo llevé de copas. A veces soy tan fácil que me doy asco.
La chica no comprendía la jugada, cómo haber dejado a Juanma en la estacada. Pero del marrón a veces sale la solución. “Oye, ¿tú no quería conocer a la del sms?, ésta es amiga suya, dice”. “¿Y crees que le importará que la despertemos a las 3 de la madrugada?”. No me podía ir sin conocerla, así que tras burlar a la seguridad de su hostal, “toc, toc, toc” y ya éramos cuatro, dos pareados.
Bebimos ron en la habitación de la albaceteña hasta que descubrí el mejor recurso literario jamás visto, propio de un maestro del género. Juanma se quedó dormido en una cama. Al rato la del sms dijo que se iba a su cuarto que estaba cansada y a la de Villarrobledo lo mismo le daba mientras hubiera buena métrica, así que vi fácil el cambio de melodía, me despedí y al abrir la puerta miré atrás y comprobé lo sospechado: Juanma entreabría un ojo y sonreía. El poeta canalla, noctívago, mujeriego, farolero, entrañable, resucitó y seguirá vivo por muchos años. Brindo por ello.
A solas con la poetisa, la historia merecía un final feliz, un epílogo digno de recordar. Así fue. Toda la noche, en su habitación y en la mía, bajo la luna y el sol, a las faldas de la Mezquita, hablando. Fácil de conversación. La erótica de las palabras, será, la chica no estaba dispuesta a que su “convertimos el amor en un gimnasio” le volviera a ocurrir. Ya me lo dijo por teléfono el día que le anuncié su premio: “el amor, como otras tantas cosas en la vida, no se debe hacer con esfuerzo sino con calma, paciencia y tranquilidad”. G-n-l.
Salía su autobús, desayunamos mientras Córdoba volvía a la vida, y la acompañé a la estación antes de coger mi Ave de vuelta. Para que el círculo quedara cerrado y como la vida es azar, allí estaba Juanma, solo en la barra con media de pan con aceite. “¿Que tal?”, pregunté cuando la poetisa fue al servicio. “Buff, una fiera”. Reímos. “¿Y tú con ésta?, bien, imagino”. Le sonreí. “¿Sexo y seso riman fácil, poeta?”. Sólo cuando quieren.

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2 Respuestas a “G-n-l (sms2)

  1. Venga antonio que llevas toda la semana sin contarte nada….no puede ser que te hayas quedado sin historias….

  2. Si es que eres un “tristopher” y un “soso”!!!!

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