Mi nuevo amor

Se llama África y es clavadita a mí. Se pasa el día durmiendo, se despereza como un gato panza arriba y chilla desesperada cuando no ve teta.

“Voy a hacerte una oferta que no podrás rechazar”, me dijo mi amigo. “Acepto, la familia es lo más importante”. Soy el padrino. Así que ese pedazito de vida es y será siempre mi ahijada y no le va a faltar de nada, salvo hombres claro, hasta que cumpla los 35 o por ahí. Me veo con su padre haciendo de escoltas y “sugiriendo” a los chicos que no se le acerquen a menos de 100 metros, en plan mafia siciliana.
Me he puesto hasta nervioso antes de ir a conocerla. Hacía tiempo que no me preocupaba por afeitarme tan apurado antes de ir a ver a una chica y me he cortado dos veces. No sabía si ponerme la colonia de siempre o la nenuco, que puede ir más a su rollo. No sabía qué comprarle, es sábado por la tarde y las tiendas están cerradas, así que he pensado en algo en que me gustaría recibir a mí, que es algo que funciona, y le he comprado una botella de JB reserva de 15 años. Pensé que si sigue los pasos de su padre y su padrino, tendrá un whisky de reserva de unos 30 años cuando celebre su 13 cumpleaños.
“¿Qué me traes, qué me traes?”, me recibe mi colega ansioso tras una semana metido en el hospital. “Oye, que es el regalo para la niña, ¿dónde está?”. África también está nerviosa ante mi llegada porque se ha puesto a llorar inconsolable. La veo y suspiro, primero aliviado “uff no es pelirroja”, y luego porque no ha sacado la cara del padre. Es preciosa.

"¿Quién será el pollo éste que está a punto de deslumbrarme con el flash?"

La madre es la que se atreve a cogerla en brazos y la intenta tranquilizar, con apuros. Si esperase a mi o al padre a que la cogiéramos, la pobre se quedaría sin lágrimas. Tiene sólo dos días y están bastante pegadillos en el tema. Mi colega le habla con voz autoritaria, lo ha visto en la tele, que el padre debe imponerse desde primera hora. Pero la tía pasa. Ya al rato sí me atreví a cogerla, tampoco es de cristal, después de un ratazo mirándola en su camita.
Pensaría “oye, o te lanzas tú o no me voy a tirar a tus brazos, el primer día, no soy facilona”, así que la pillé como pudé y me la eché sobre el hombro. Qué cosa más chica, al momento me vomitó toda la leche, al primero al que se lo ha hecho, creo que le molo. Ya después abrió la boca como un pececillo y buscó teta, pero a riesgo de llenarse la boca de pelos, se la pase a la madre.
Al rato llegó el superpadre, mi otro colega, para que sus dos chiquillos vieran a la nueva incorporación de la pandilla. Le encantó mi regalo, así que la abrimos. Él sabe de esto, de que los niños se tienen que acostumbrar a los gustos de sus padres. El Carlitos nos miraba jugar a los dardos desde el carrito, a los años los recogía del suelo y ahora se queda dormido encima de los futbolines. A la Lucía la sacó a los nueve días de bares, cuando aún no le habían puesto ni las vacunas, y su madre iba con los puntos. Y ahí están, más rubios y más guapos que todas las cosas.

¿De dónde habrán sacado estos chiquillos esas extrañas bebidas?

Al Carlitos me lo echaba en lo alto y me iba a la barra a hablar con las camareras, yo le decía “vamos tío, que me tienes que echar un cable” y el jodio se reía y a las niñas les entraba el rollo maternal y se quedaban con cara de tonta. “Bien hecho chaval”. No sólo el agua hirviendo abre la almeja. Ya la Lucía es más suya y lloraba cada vez que la cogía, abortándome el plan ligoteo. A ver si mi ahijada se porta para que su tito no se quede polletón y se convierta en un viejo verde que invita a copas a sus amigas del insti.
Así que ahí vamos los aún veinteañeros, con un equipo de críos y cargados de carritos, chupes, biberones y muñequitos. Cada vez es más difícil tomarse un cubata sin que algunos de estos salvajes le dé un viaje a la mesa y forme el cristo.

Enhorabuena campeones, España os agradece vuestro altruista sacrificio de no poneros el condón

Y mientras la morenita duerme, ajena a que los chicos que tiene enfrente mirándola y que un día parecieron duros, babean más que ella. África, tú tranquila, no te van a faltar tíos que tengan clavada la mirada en ti todo el día.

Anuncios

4 Respuestas a “Mi nuevo amor

  1. No puedo creer que tengas corazoncito y sentimientos!! O nos engañas ahora, o lo has estado haciendo durante tu casi treinta años!!! Siempre te gustaron morenitas…

  2. No siempre somos lo que parecemos. Hay veces que asumes otro papel y juegas. Puedes hacer creer que eres otra persona, pero nunca podrás engañar a quien realmente te conoce. En mi caso, todo lo que hay es verdad, en persona y en personaje. Y es verdad, me encantan las morenitas…

  3. Vaya ahijada más mona!!! Enhorabuena, es una preciosidad, aunque lo de que es clavadita a ti es bastante discutible. Cuidado con ese espíritu paternal que te ha entrado de repente. Los tíos, ya se sabe, se aproximan a los treinta y no lo pueden remediar, las hormonas se les revolucionan y ya nada más que quieren reproducirse.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s