La crisis de los pelirrojos

Hay días en el año en que a la gente le da por decirme que soy pelirrojo.

¿Por qué cada vez que un político le da por hablarme en plan coloquial me pilla fumando? Tampoco fumo tanto, pero después de una comparecencia parlamentaria de Griñán sobre el estado de la crisis en Andalucía, la tercera que recuerde en menos de un mes, necesitaba cartones en vena. “Sí, por favor, ponedme más dosis, sin filtro, tengo que aliviar este parto”. Escapándome al terminar por fin de la tortura china, vamos por el pasillo yo y la compañera de El Correo (el burro por delante) y vemos (por delante) al vicepresidente (ya no le llamo consejero y por eso creo que me habla) con todo su gabinete de leales. Sospecho que se van a parar antes de coger el coche oficial porque miran hacia detrás y cuchichean. Somos periodistas, no ladrones pero bueno, hacéis bien, esconded las carteras por lo que pudiera pasar.
Al consejero le ha dado por hacer amiguitos, mira que bien, y nos saluda por nuestros nombres. El mío se lo han chivateado seguro porque no he hablado con él en la vida, salvo cuando he corrido detrás de él para que me hablara y no lo tuvo a bien. Es lo que tienen las grabadoras, que pueden afeitar la barba. Después de hablar de la crisis, sabrá él lo que es llegar a fin de mes mejor que nadie, dice que cuando compra un cupón, le hace una fotocopia y se la entrega a su secretaria de gabinete para que, si le toca, se sepa de dónde viene el dinero y nadie se ponga a especular. Le ha recomendado a sus altos cargos que haga lo mismo. Pienso que ya sería mala suerte que le tocara precisamente a ellos, que no habrá más gente necesitada en esta Andalucía que, afirma Griñán, tampoco está sufriendo tanto con la crisis. Vamos, que quejarse es tontería si tenemos feria.
Al darle la mano tenía puesto un piti y, como me corta hablar con ex ministros y fumar a la vez, manías de uno, otra vez me he quemado los dedos. Dice el vice que en tiempos de crisis, el tabaco y el juego son los únicos consumos por los que se recaudan más impuestos, ni siquiera la gasolina. “Pues mira, sólo me falta ir al bar y echarme unas tragaperras”, alego en defensa de mi vicio.
Pero el verdadero motivo de la parada gubernamental, creo, aparte de saludar a mi guapa compañera, es preguntar por el origen de la visita de un yanki en la corte del rey Chaves. “¿Y tú no has estado de vacaciones, estás muy blanco?”. “No estoy, soy, es lo que tenemos los pelirrojos”. “Sí, sí, pues ten cuidado que a mí ya me están saliendo manchitas” y se acerca, demasiado. Demostrado, acercarse tanto al poder no es bueno, le ves las manchas.
Está intrigado el hombre. “¿Sabes que tienes el gen predominante?” “Y eso qué significa, ¿que si tengo un niño con una negra sale pelirrojo?, vaya circo”. Y uno de su gabinete, anda mira uno que se atreve a hablar, apunta para que el vice diga “sí es verdad, los cromañones ya eran pelirrojos”. “Los neandertales”, corrijo al vice en defensa de mis antepasados, a ver si leemos más que El Economista y eso. “Pero dentro de 20 años serás rubio”, vaticina como que la crisis acabara en un año. “¿Y tú dónde estarás?”, me muerdo la lengua.
Total, que ya está bien de cachondeito que hay gente que tenemos que trabajar y sacar a este país adelante, así que nos despedimos anunciándole que le compro mejor el titular a la Oña, que ha estado muy bien y tú siempre dices lo mismo, y cada uno por su lado. Veremos si la próxima, cuando me haga falta, está tan dicharachero conmigo como con El País. Llego al periódico, y me encuentro un correo de una amiga, a la que aún le debo una comisión por hacer públicas sus cartas, que ha tenido una telekineisa con Griñán. Me dice “surfeando tranquilamente por internet, de repente voy y me encuentro semejante adefesio. se me han quitao hasta las ganas de comer… sois una puta plaga! extinguios!! ah un saludo”. Salgo en el Gran Hermano 9 de Inglaterra y no me había enterado. Por lo visto me llamo Rex.
El correo no para y me encuentro otra carta, sincera y llena de amor, por lo tanto triste. Le debo más que una respuesta trillada. Cuesta salir de números rojos, pero de todas las crisis se sale.

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6 Respuestas a “La crisis de los pelirrojos

  1. De crisis nada. En Irlanda sois mayoría y a todos les gusta tanto la cerveza y el whisky como a ti, ése sí que es un gen predominante.

  2. Lo de los políticos y su circunstancial simpatía, completamente previsible, no? Ellos son así!!

    Ey, me gusta Rex… tanto como tú? 😉

  3. Ay, que te están tirando los tejos descaradamente. De eso nada, lista de espera¡¡¡, que me dicen que ahora estás libre jijiji…me encantan los pelirojos…

  4. digooooooooooo!!!!!!!!!!!!

  5. Si no te hablan los vicepresidentes te quejas de que te ignoran y si te hablan, de que se hacen los graciosos contigo… El caso es criticar! No te habrás pasado todo el verando peloteando con la financiación para ahora presumir de buenas relaciones en otoño?
    Bueno, al menos agradezco que el Olepapa vuelva a las andadas, que te has pasado un verano de con las fotitos de tus amiguitos y las batallitas contadas a medias que no me enteraba de nada bien…. Nos vemos!!!

  6. Yo siempre he pensao que lo de los pelirrojos es caso aparte. Desde pequeño te aleccionan contra ellos, ¿que te gustan más las rubias o las morenas?, las pelirrojas no existen. Y si se acuerdan de ellos es pa hacer odiosas comparativas con según que vegetales o a lo peor, con motivos religiosos como los huevos de pascua. Es que la tercera vía en este mundo de pin y pon no se contempla.

    Chavalote, ya me tienes localizado físicamente pa tomar unas cervecitas. Nos vemos en los bares.

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