Feuni, Viejuni y Estrechuni

Ésta es la historia de unos amigos que una vez conocieron a unos bichos de un aspecto variado, que medían en torno a metro y medio y su piel era peluda o plumosa.

 

Éste alegre grupo, bailaba entre copas y música. Esa noche podían haber conocido a personas, pero de buenas a primeras se vieron envueltos en un corro gitano y entablaron conversación con Feuni, Viejuni y Estrechuni.
Los chicos eran muy simpáticos y hablaron toda la noche con las marionetas porque no conocían a nadie y ellos eran, buena gente. En algún momento y por culpa de algunas pócimas con cubitos de hielo que habían tomado, dejaron de pensar con la cabeza de arriba y empezaron a interesarse por esos seres extraños de un mundo imaginario.
“A falta de muñequitas, qué más da peluches”, concluyeron, seguros de que el buenas noches, hasta mañana, ¿nos vamos a la cama? no sólo era el final de una canción. Viejuni era una bruja de unos 800 años que decía ser profesora del baile del vientre. Y uno de los chicos se sentó enfrente, le vio unos ojos bonitos y en un amago se lanzó a probar cómo sabía el kilo y medio de pintalabios.
Insospechadamente, Viejuni se echó para atrás y preguntó “¿pero qué haces tío?” “¿Yoooo?, nada, nada, qué dices, tú te estás equivocando, te pensabas que yo…vamos” y fue corriendo a su amigo a contarle que la abuela con más pintura que una puerta le había rechazado.
Así que su amigo decidió tomarse la venganza ante tamaño desagravio y dijo “verás tú”. E iba andando por una pasarela hablando con Feuni, cuando la agarró por el brazo, cerró los ojos y se tiró a la piscina. Ella, otra bailarina de danza con más vientre, insospechadamente y haciendo caso omiso al raciocinio por el que cualquier tribunal la definiría como demente, se echó para atrás y preguntó “¿pero que haces tío?” “¿Yoooo?, nada, nada, que iba andando, me he tropezado y me iba a caer, ¿te pensabas que yo…anda que” y fue corriendo hacia su amigo y ninguno de los dos podía dar crédito de una noche tan absurda.
Miraron hacia al lado y quisieron avisar a su compañero pero era tarde porque estaba planchándole la oreja a Estrechuni, nombre que no les daba buenos presentimientos. Pero insistió, insistió e insistió, hasta que…subió a dormir con sus colegas.
Feuni, Viejuni y Estrechuni regresarían a donde se paren a semejantes pantuflas y los chicos simpáticos y agradables volvieron a la realidad. Moraleja: esto no es más que un cuento pero cuidado, niños, los sábados por la noche el patito feo no se convierte en cisne por muchos cubatas que te eches a la espalda; cuidado niñas, hay borrachos que le entran a cualquier cosa . Buenas noches.

 

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7 Respuestas a “Feuni, Viejuni y Estrechuni

  1. jajajajajajajajajaja veo que los hay que están peor que yoooo

  2. jaiiiiiiiiiiiii!!!!!!!!!!!!!! vaya historias que te inventas chico!!!no tienen desperdicio!! ajajajajaj

  3. ¡Esto no es un cuento! De todas las historias de este blog, ésta es la más real de todas las que ha vivido nuestro colega.

  4. quillo mu bueno. Por cierto, ya he visto la cara de Carlos y el parguerillas, vaya prendas.

  5. hola mi amol, yo soy tu lobo….

  6. Yo creo que feuni no estaba tan goorrddaaa!!!!!!

  7. Jajaja! Pero cuántas horas te pasas en youtube buscando estas cosas? Es genial! El bicho del video tampoco es como para ofenderse por el rechazo… COn esos calzoncillos tan feos!!

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