Fuerza y belleza

¿Cambiarías las copas del sábado por el aperitivo del domingo?

El sol brilla, calentando la tierra húmeda aún por el frío de la noche. Los niños juegan en el parque y las madres conversan sobre lo bueno que está el morenito del Mojama. La resaca, esta vez, es de otros. Por una vez, apuesto por la cervecita mañanera, y me siento en una terracita a leer con cara de no haber roto un plato en mi vida. “Pásate a recogerme que no me puedo mover”, escribe quien iba a secundar el plan de “paso de salir que hace mucho frío, ya quedamos mañana” y me llamó a las tres de la madrugada desde el bar.
La que se iba a pasar a la vida sana, insiste en que sólo se tomó tres copas, asustada por su personal training. Lleva una semana en el gimnasio y ha descubierto partes del cuerpo que no conocía, y ahora duelen. “Te quejas más que una recién paría”, la animo desde la cumbre de unas escaleras que a ella se la asemeja al Himalaya. “Este tío me va a matar”, se defiende la aspirante a poli, antigua aliada de correrías nocturnas, hoy miss agujetas.
“¿Tú sabías que hay una máquina que te subes asín, das dos vueltas, subes las rodillas y te destrozas los abdominales?. “Pues mira no, no lo sabía”, respondo “en mi gimnasio no ajusticiaban a nadie, tenía otro rollito”. Y tanto. Me apunté para que mi hermano no fuera sólo, que le daba corte, y estábamos más tiempo fumando fuera con Reme, la monitora, que torturándonos. Había un montón de máquinas, sí, y las de patatas eran las que me gustaban.
Me llegué a comprar un pantalón de chándal, lo llamaba mi traje oficial de patinadora, de los que marcaban paquetillo. Empezaba con la bicicleta, a ritmo triciclo, pasaba del step que me parecía cosa de tías y me iba directo a las pesas, que en la sala de enfrente estaban las de los bailes. “Y uno, y dos, y uno,…”, qué bíceps se me pusieron. Mi hermano se picó y aún le dura, pero yo me di de baja en el Fuerza y Belleza, que se me estaba poniendo cara de Hulk. Me salen músculos con que hago, qué le vamos a hacer, culpa de tener una fisonomía privilegiada, casi de superhéroe, nada importante.
Por eso me pareció un tiempo perdido lo de tener que ir esta semana a los exámenes médicos para el curro. “Cuéntame algo que no sepa”, le dije a la médica cuando me confirmó que estaba hecho un león. Ella también lo sabía porque nada más entrar en la consulta me soltó un “quítate la camisa y túmbate ahí” así a bote pronto. Me molan las tías con decisión pero ¿cómo decías que te llamabas, chati? Como íbamos tan rápido, pequé de sinceridad y cuando me leyó las pruebas del año anterior donde un tío con mi nombre decía que bebía “algún fin de semana que otro” y que fumaba “nada, muy poco, a lo mejor tres o cuatro cigarros al día”, le dije que la media algo había aumentado en este tiempo.
No puso buena cara, lo noté al momento. Le prometí que cambiaría, que estaba dspuesto a dejar de salir los sábados, a despertarme temprano los domingos y a salir al parque a jugar con un perro, un gato, o un hurón, lo que menos alergia me dé, pero ahí terminó todo, me echó de la consulta, quedándose con mi sangre.
Ya no me dará tiempo a decirle que hoy, cuando he llegado a casa exhausto de tanto ejercicio, había pescada que, según la versión oficial de mi querida madre “es muy sana”, aunque yo sólo he visto espinas y tengo hambre. No podré contarle que, bailando en mi casa una de los White Stripes, di la típica patada al aire rockera que tan bien me salían y casi se me sale la rodilla por los dos lados, pero que me recuperé en tan solo una hora. Que yo pondría la fuerza, ella la belleza, y seríamos la combinación perfecta para abandonar las noches y salir al parque los domingos, y que si me perdiera de vista, buscase un bar porque también en los parques tiene que haber bares. Allí me encontraría leyendo al solecito, viendo las resacas de los otros, y olvidándome de la tierra sucia que pisé, the dirty ground.

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6 Respuestas a “Fuerza y belleza

  1. Claro, cambias un sábado de copas por un domingo de sol porque el jueves te pusiste de grana y oro… Vamos a no engañar a los lectores, por favor!!!!

  2. Se cree el ladrón… a ver si vamos a contar toda la verdad, y a más de uno/una se le va atrangantar, que nos ponemos el traje de luces mu pronto pa criticar…

  3. Parece mentira la letra tan bonita que tiene esa canción y lo cafre que suena…

  4. Parece que nos ha dado por criticar…esto no es una gramola, srta tell

  5. OLEPAPA!!!!!OLEPAPA!!!!OLEPAPA!!!!

  6. Una chica te dice ‘quítate la camisa..’ y tú te quedas de brazos cruzados? Estás perdiendo facultades o es cosa mía?¿

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