Shower Tour’09

¿Crisis? No lo dirán por mis fontaneros, para una semana llevo esperando a que me visiten y me cambien el termo de la ducha. Cada vez que los llamo o he ido a la tienda a ver cuándo tienen un ratillo sus graciosas majestades para pasarse por mi casa, dicen que tienen la agenda a rebosar, que a más tardar, esta tarde o mañana, y encima me los tengo que encontrar con bocata y cerveza en la panadería mientras mi semana de descanso va evaporándose en una gélida espera.
La gracia de mis simpáticos fontaneros me está llevando de gira por las duchas de mis amigos. A todos, gracias y enhorabuena por vuestra presión de agua, sois unos anfitriones excelentes. La entrada en escena la tengo más que ensayada: afronto el pasillo animado, llamo a la puerta y a la mirada escéptica de quien me abre saludo con un “¡hola a todos¡ ¿quién va a frotarme la espalda esta noche?”.
Los escenarios a los que me estoy desplazando estos días me están permitiendo conocer los matices del diseño de interiores. La cortina de baño, por ejemplo, de las sobrias monocolores de los solteros a las más curradas de las parejitas, con muñequitos. O la cantidad de accesorios y botes de distintos colores y tamaños, exclusivos para la higiene. No basta con agua y jabón, hay body milks, sales de baño, y mi preferido, la esponja de baño, ese gran desconocido. Viene prescrita como de “uso personal” y unos de mis bises preferidos es el de mirarla fijamente, mover la cabeza hacia su propietario y avisarle que “con esto me voy a refregar los huevos” mientras percibo como su espíritu irradia inquietud ante la posibilidad de nunca conocer si fui capaz de tamaña destreza.
A solas antes de la actuación, comienza el ritual higiénico masculino. Una ducha no es igual si de entrada no nos miramos en el espejo y hacemos posturitas, escondemos la barriga, nos miramos la pilila, hacemos el elefante… ¿Forma parte de la higiene? No, pero es tradición, algo así como un pre-calientamiento.
Llegada la hora de desvestirse para la actuación, mi estilo incluye zapatillas. Con cuatro años me traumatizó la muerte de Tierno Galván, alcalde de Madrid, que se resbaló y desde entonces no me meto sin protección. Ducha segura, chicos.
Entonces se abre el grifo y ahí lo doy todo: versiones, temas originales, ese gran clásico del cante con agua en la boca, un repertorio que persigue agradar al público expectante en el salón. A ellos les debo también el tiempo: si a la mitad empiezan a tocar en la puerta con un “cabrón, que me gastas la bombona”, voy directo a los grandes hits y me dejo de caras B. En los lugares con gas-ciudad, es donde me luzco y salgo deshidratado de mi esfuerzo epidérmico, arrugado y con una imitación del hombre-galápago.
La salida ya es menos espectacular. Al fin y al cabo, soy tío y saldré exactamente igual que llegué. Nada en comparación a una tía, no hay más que ver el turbante ése que se hacen con una toalla, tan perfecto que piensas “colega, estás delante de la reina de Saba”. Y luego se envuelven el cuerpo con otra toalla, que piensas “¿cómo coño está eso sujeto para que no se le baje ni un milímetro?”
Y esta gira patrocinada por mis, cada día, más simpáticos fontaneros continuará en las próximas fechas. Estoy dispuesto a bolos en jacuzzis. ¡Es el Shower Tour’09¡…Are you ready? (Promoción limitada).

Aviso: de una casa me he llevado un calcetín que no es mío. Por su posible valor sentimental, son 50 euros por el rescate.

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5 Respuestas a “Shower Tour’09

  1. Con estos antecedentes creo que no te voy a ofrecer mi toilete!

  2. A mí un día se me rompió el termo, me metí en una casa de prestado y no salí en una semana. Que tengan cuidado contigo. Y sobre el calcetín, A ver si te lo llevaste puesto haciendo lo del elefante.

  3. a ver cuando te llevas la toalla de mi baño, esa que tienes con tu apellido bordado en una esquina, jeje

  4. Mi toaaallaaaa… Sí, tengo que ir a por ella. Lo del apellido bordado es de cuando estuve en la cárcel, en las duchas había una desorganización brutal.
    Por cierto, aún no ha salido el dueño del calcetín extraviado. Bajo el rescate a 25 euros, ratas, más que ratas…

  5. Cabronazooooooo! Mi Bob Esponja tenía muy cerca un pelillo en forma de caracol naranja. Eres un ratoncillo cabroncete !!!

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