¿Doble yo, de qué, sólo de JB?

“Sí, soy yo”. Descarto que tenga un doble, insisto. Todo viene a cuenta de que dicen que están viendo a un tío clavadito a mí corriendo como un loco por las mañanas, muy temprano, por la ribera del río. “¿Haciendo deporte túuu?”. Pues sí, querido/a incrédulo/a. No sólo de whisky vive el hombre. Esa nada fundamentada pregunta me suena a como si me dijeran ¿haciendo ganchillo túuuu?, ¿depilando anchoas túuuuu?, ¿bebiendo menta poleo túuuu?, cosas éstas últimas, claro, que preveo nunca haré, pero que si hago, seguro que me encuentro un “¿túuuu?”.
El mayor número de escépticos al futuro Usain Bolt rubio proceden del pueblo, allí donde el esfuerzo físico voluntario es más bien otro pecado capital. “El hombre más sabio del mundo es el que ve una espiocha en mitad del camino y se da la vuelta”, dicen.
Pero mi nuevo yo se levanta como un resorte de la cama a las nueve de la mañana, se enfunda en un chandal (sí, es cierto, se me van a escocer los huevos de aquí a nada pero aún no me veo en pantalón corto, ya es bastante ridículo de por sí), se pone sus zapatillas Puma y dice “eah, ahí va el tío”, coge muy serio escaleras p’abajo con más legañas que ganas y sale a la calle dispuesto a tocar el fin del mundo y volverse para atrás como si nada.
“Y uno, y dos, y uno y dos, y ahora me paro y me echo un cigarrito”, pienso, pero mato al angelito malo y sigo adelante “y uno, y dos, y uno…” hasta que mi fortaleza mental se derrumba cuando veo de frente a la que he bautizado como “la vieja de los cojones”. En la tipología de maratonianos madrugadores que me encuentro se incluyen toda suerte de gorditos, que veo uno delante y acelero la marcha para pasar ahí como un rayo por el lado porque me levanta la moral y ellos tienen que rendirse desde la distancia ante mi superioridad física, y las tías buenas que están sacando al perro, que es cuando las veo y me meto el sprint final para ponerme a la altura y luego voy aminorando porque, oye, a lo mejor alguna es enfermera y mejor estar cerca por si me da un patatús que llevo tres días.
Pero sobre todos ellos sobresale sin duda una señora de chándal rosa de unos 120 años que es verla y no sé si apretar, aminorar o tirarme al suelo para que me pise. Lo tengo comprobado, por cada puente que yo pase, ella ya ha pasado cuatro veces. Lleva un ritmo que es imposible que la pille y el otro día me adelantó hundiéndome en la miseria y delante de una niña de perrito. No se lo perdono y esta mañana la he estado esperando haciendo como si estirara detrás de unos arbustos. Ha pasado por delante, le he dado unos segundos de confianza y me he lanzado como un poseso a su captura. Uno que pasaba por allí se habrá dado un susto de pelotas cuando, de repente, aparece de la nada un barbudo en chándal con tenis blancos y los ojos vueltos a toda hostia como si lo persiguieran los ejércitos del infierno.
En dos minutos la tenía a tiro, me he puesto a cola como los ciclistas y casi antes de desfallecer, he visto hueco y la he pasado por el lado que me ha faltado levantar los brazos. Victoria algo engañosa, porque a los 30 segundos pasaba por mi lado y, antes de que recuperase el aliento sentado contra un pilar y reanudara mi marcha, ella ya venía de vuelta.
Sin caer en el pesimismo, he dejado a la vieja que seguramente ganó las olimpiadas de Atenas, las de 1896, y he cogido camino a casa sobre las 10.30 a ritmo trotón. Al pasar por la Alameda, otra vieja, pero ésta en peor forma y con muchos menos dientes, al pasar por su lado me ha dicho “guapetón, ¿te paras un ratito?”. “Sí, hombre, con el ritmo tan bueno que llevo ahora”, le he dicho a modo de “agradezco su interés, señora puta, pero estoy haciendo deporte”.
Y aunque, no todos se crean mi nueva afición, y otras sepan cómo me levanto yo por las mañanas a esas horas, a la hora de correr sólo pienso en el río. Sólo para correrme juergas, por lo visto, tengo un doble.

mi doble

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3 Respuestas a “¿Doble yo, de qué, sólo de JB?

  1. Que me he reído, sobre todo porque la señora del chandal rosa, se merecería una presentación formal o al menos, leer este post por ser partícipe de la historia¡¡¡¡¡¡¡ qué gracioso, de verdad.

    Gracias por las sonrisas/risas que provocas.

    Merchita

  2. Dile a tu nuevo yo que eche aceite por donde pase la puta vieja y a ver si se esmorra.

  3. Muy bueno Antonia, sobre todo, lo del tío barbudo que sale en chandal y con tenis blancos. Pero mariquita como se te ocurre hacer deporte si están más acabao que las Grecas :0

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