Lo zanjas o te zanjo

Luego me acusan de que soy un quejica y estoy todo el día gruñendo, pero hay cosas que pasan que a veces miro al cielo y digo “illo, ¿no hay más gente?” Y es que este tipo de experiencias me hacen plantearme cada vez más en serio dedicarme a jugar a las palas de playa profesionalmente y dejar de lado la carrerita ésta. Pensaba que a estas alturas lo que más miedo me da en esta vida es caerme en la ducha o su variante playera, resbalarme al pisar en la playa un carajo de mar y abrirme la cabeza contra una roca, pero estos días de julio me han hecho variar mi fobia hacia otra terrible casualidad: las obras municipales.
Ya he descrito alguna vez que vivo en una callejón que si engordas un par de kilos igual no entras. Vale, hasta ahí todo correcto. Por eso estos días se me viene a la cabeza una pregunta, “alcalde, ¿se puede saber qué galáctico proyecto tienes planeado para a mi calle?. Vamos a ver, pichita, por aquí el metro no cabe, así que manda a los albañiles a otro sitio que me tienes frito todas las mañanas con el ruido de la taladradora.
Sucede que llegaba el otro día con una castaña importante y de buenas a primeras bajo mis pies se abrió una zanja de dos metros al doblar la esquina que casi me lleno la boca de arena. A esas horas no me acordaba de que por la mañana nada más salir por la puerta me encontré de frente con unos albañiles (los veo más que a mi familia) y ellos no supieron adivinar de qué iba la historia cuando me lamenté en voz alta “no puede ser, ¿otra vez estáis aquí?”.
“Bueno, ¿y ahora esto de que va?”, les interrogué. “Saneamiento”. “Tuberías y eso, ¿no?” “Sí”. ¿Y si aprovecháis y me ponéis el ONO?. Callada por respuesta. Viendo que la altura de la obra estaba al borde de mi puerta les avisé “¿no me vayáis a dejar encerrado ¿eh?”. “No, hombre, no, tú no te preocupes, esto en una par de horas está listo”.
Tiempo les faltó. Cuando volví a la hora de la comida, me separaban tres metros de salto para intentar agarrarme al poyete de la puerta y con la otra mano en un movimiento de destreza sin igual intentar meter la llave sin caerme a la zanja. Lo pensé, tenía mucha hambre, pero advertí que si me caía en mi foso particular, a saber a qué hora vendrían a rescatarme.
Cogí camino de los bares de la plaza y allí me los encontré. Nada más verme, se pusieron blancos, más callados que si hubieran visto a sus mujeres. “Hombre ¿qué tal?”, saludé dejando que la inquietud les corriera por las venas y esperando que el hueso de la aceituna se les quedase clavado en la faringe. “Esto… ¿no me dijisteis que era un par de horas?”. “Sí”, asintieron. “Saneamiento ¿no?”. “Sí”. “¿Y me dijisteis que no me iba a quedar encerrado en casa ¿no?”. “Sí”. “Entonces ¿veis alguna explicación lógica a que esté aquí ahora?”.
Les costó unos segundos enlazar dos ideas, pero uno de ellos advirtió de repente… ¡la tabla¡ Se recriminaron unos a otros el despiste, intentaron invitarme a una cerveza, pero yo, cual princesa agraviada a la que el dragón le está echando los tejos mientras el príncipe está en el bar con los colegas, sólo quería superar aquel foso y entrar en mi puñetera casa, les expliqué. Uno de los tres se hizo el loco y decía que si el montadito o no sé que, pero sólo tuve que echarle una mirada para que fuera con sus compañeros a ponerme el salvoconducto hacia mi hogar.
Desde mi casa con la ventana abierta se escucha todo y les escuché cuchichear algo parecido a “qué malas pulgas tiene el rubio”, y a punto estuve de bajar y pillarlos in fraganti que les iba a decir “todo el mundo callado aquí coño y a currar”, pero no encontré a tiempo las calzonas con las que salgo a correr por si precisaba de un salto de tres metros antes de darles alcance.
Probablemente otro mes del año no me hubiera comportado así, pero estos albañiles me han cogido más gruñón que nunca. Mucho curro, mucho calor, y contando las horas para irme de festival, por fin, a ver por ejemplo a este chico del vídeo, que está de igual de negro que yo.

PD: disculpas a los forof@s del F5, pero mis neuronas están concentradas estos días en el olepa-pel.

Anuncios

6 Respuestas a “Lo zanjas o te zanjo

  1. Pues sí que estás irascible, chiquitín. Ánimo, que el olepa-pel está quedando mu bien en Huelva y Donosti te queda ya a un paso.

  2. Divertido y muy exageraito y “sevillano” para ser de Rota.

    ciao, pelirrojo jovencito

  3. El alcalde te está poniedo la calle mona para cuando tengas que salir escoltado para evitar avalanchas de fans. El precio del éxito, quejica.

  4. No sé de que te quejas…encima de que te ponen la calle bonita…………

  5. Más que “pichita”, a la pandilla del polilla le gustan los “pechitos”.

    Salute y disfruta

  6. Qué arte tienes, me he reído mucho imaginádote alcanzar la puerta. Yo no creo que seas quejica, tienes toda la razón del mundo. Piensa en el lado bueno: al menos tú estás atlénticos, lo digo por lo de salir a correr, pero imagina que en tu bloque viviera un@ viejecit@, cómo coño cruzaría la zanja… Ya le vale al Menteserrín… y también a los albañiles…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s