Los sueños, ¿sueños son?

¿Qué significan los sueños? En los 30 segundos siguientes al despertar puedes recordar a qué recóndito paraje fue tu mente cuando tú sólo le habías ordenado descansar. Después de ese tiempo, se olvidan, quizá para siempre. Con lo cual lo mejor es contarlo y anotar todos los detalles para luego buscarle una explicación. Este análisis lo he encontrado en un sesudo libro de El Corte Inglés, donde me he dirigido esta mañana para intentar descifrar los significados ocultos de mis desvaríos nocturnos o de media tarde. No es que esté durmiendo mal, es que se me está yendo la olla.
La otra tarde echando una cabezadita reponedora con el ventilador al 3 soñé que era un x-men. No es que fuera vestido con capa ni nada de eso, en mi sueño iba vestido tan normal, pero en la puerta de un museo me pararon y me dijeron “¿x-men verdad?” y yo dije “claro, vengo a hacer un par de misiones” y el vigilante me dejó pasar. Allí me esperaba Triqui, el monstruo de la galletas, que era otro x-men. A mí por lo visto me encajaba, tan normal. Y los dos tiramos para dentro, estuvimos viendo un par de cuadros y esperamos a que aparecieran los malos.
Yo, que llevaba el papel de líder porque para eso era mi sueño, advertí a mi compañero de que iba a llegar una rubia superchunga que se transformaba en robot con la intención de robar un cuadro y, a la primera que apareció en escena, allí que nos abalanzamos los x-man repartiendo galletas a dolor sin que a la rubia le saliese una tuerca por ningún lado. “Triqui, ésta no es”, le dije y fuimos a por otra misión.
Por muchas vueltas que le he dado al índice, allí no había significados para los términos x-man, Triqui o rubia-robot. Así que he pasado al siguiente sueño que lleva años inquietándome.
Era invierno. Yo me había acostado cansado, imagino, y me reconforté en el jergón entre las mantas esperando levantarme descansado al día siguiente. Pero no fue así. Imagino que a las horas entré en un sueño profundo y de pronto me vi nadando en el mar, hacia dentro. Me acompañaban un amigo de la infancia, que luego se transformó en otro amigo más actual y Miguel Bosé. A mí aquello me encajaba. Parecíamos felices chapoteando y guardábamos cierta distancia entre nosotros, y al llegar a un punto donde ya apenas se divisaba la orilla, Miguel Bosé nos advirtió de que en las proximidades de aquella latitud solía divisarse a la que llamó como la orca besucona. Lo anunció divertido y a mi colega tampoco le sorprendió, pero a mí aquella noticia cuanto menos me acojonó.
Tenía ciertas nociones de qué era una orca y tampoco conocía tanto a Miguel Bosé como para inspirarme una confianza ciega. “Tranquilo, que no pasa nada”, decía el tío. Y a esto que a lo lejos intuyo que la orca se aproxima hacia nosotros y los cabrones de mi colega, que ya era otro diferente, y Miguel Bosé, que se divierten con la próxima llegada como si la conocieran de la infancia. Y la orca que se dirige haciendo eses cada vez más cerca. Como era de esperar, dejé de dar brazadas y me quedé en el sitio mientras ellos iban al encuentro. Vi como primero uno y después el otro, jugaban con lo que por debajo del agua podría ser una orca.
Y llegó el momento. Aquel bicho quería saludarme y ya estaba a mi altura. No sabía si darle dos besitos o la mano, pero eso era lo que menos me preocupaba. Se abalanzó sobre mí dándome besos y era tan sobona que me costaba no hundirme, de hecho, me estaba ahogando de tanta pasión. Me estaba agobiando porque era un poco pesada y empezaba a quedarme sin aire con tanto ímpetu, menos, menos aire… ¡coño que me ajogo¡ Entonces desperté sobresaltado y sudoroso, había descompuesto todo el juego de cama de esto que te quedas con los pies fuera y estaba liado como un canelón, enrollado en una manta como si padeciera el abrazo de la cariñosa orca. Uff, es sólo un sueño.
En el diccionario de interpretación no aparece el término orca besucona. Vienen muchas cosas sobre al agua y las ballenas, pero nada de orcas con evidentes carencias de cariño. ¿Estaría yo falto de arrumacos? ¿Miedo a lo desconocido en el mar? ¿O simplemente falta de pescado azul?
¿Y Miguel Bosé? Dice el diccionario que los famosos representan nuestros héroes culturales. ¿Qué? El tío de “Seré tu amante bandido”. O el que cantaba la de “Sevillaa”. Esto empieza a encajar. Sería una premonición de lo que me esperaba. Evidentemente, no he buscado nada sobre besos y Miguel Bosé. Como ha quedado claro, a mí no me va la carne y el pescado.

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Una respuesta a “Los sueños, ¿sueños son?

  1. ¿’Sevilla’? Lo de empadronarte aquí te ha afectado tela. Me dijiste que tu padre no lee el blog ¿no? Como se le ocurra mirarlo hoy te deshereda.

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